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No, no toda la ayuda es buena

¿Alguna vez se han preguntado sobre lo que pueden donar cuando alguien necesita ayuda? ¿O han pensado en lo que puede necesitar una familia o una comunidad cuando pasa por un momento de emergencia, crisis, o desastre? Con seguridad han pensado en donar ropa, pero ¿qué tipo de ropa? O donar alimentos, pero ¿qué tipo de alimentos?, o también puede que hayan pensado en donar medicamentos, ¿será pertinente? O mejor ¿enseres?, o mejor ¿dinero? Preguntas como estas, con toda seguridad, han pasado por la cabeza de alguien que se quiere vincular con alguna campaña de solidaridad. 

Sobre este tema de donaciones y ayudas abundan los textos, recomendaciones y bibliografías; y como ONG que lleva más de 40 años participando en la recuperación post desastres de muchas comunidades damnificadas por fenómenos naturales, reiteramos  la importancia de partir de una premisa fundamental, la cual es abordada por el manual Esfera, en cuanto a que este tipo de ayuda debe estar basada en el respeto y en el derecho de las personas a participar plenamente en las decisiones que afectan su recuperación. En este sentido, y cuando se tenga la oportunidad de participar de alguna iniciativa de este tipo, es fundamental pensar en las necesidades específicas de esa persona o comunidad, en sus capacidades y características particulares. 

Cuando suceden este tipo de eventos, cuyas consecuencias por lo general están relacionadas con la pérdida de elementos y materiales, la donación de ropa y alimentos es lo que más abunda; y en este punto en importante analizar en detalle cómo realizar este tipo de donaciones. Tal y como lo menciona la OPS en su publicación Saber donar, recomendaciones prácticas sobre donaciones humanitarias “Con frecuencia, muchas donaciones son inapropiadas, precipitadas y poco ajustadas a las necesidades reales de la población o poblaciones afectadas”. Aunque suene un poco fuerte esta afirmación, es una realidad que no se puede esconder, dado que, en muchas ocasiones, las donaciones no se hacen pensando en el otro, sino en lo que nos sobra, en lo que no se usa o en lo que estorba, y es allí donde muchas de ellas se pierden, no se usan de la mejor manera y no logra su objetivo, el cual es, entre otros, mantener la dignidad humana durante y después de la emergencia.  

Por eso, es importante analizar, solo por mencionar algunos puntos, aspectos como el clima actual de esa comunidad y condiciones en las que se encuentran habitando actualmente; hábitos y costumbres, gustos, si hay presencia de niños, niñas, adultos mayores, personas con discapacidad, entre muchos otros aspectos. Lo anterior ayudará a simplificar tareas de revisión, clasificación y entrega, y se asegurará, de cierta manera, que las donaciones efectivamente correspondan a las ayudas que requiere una población determinada. 

Solo por poner un ejemplo: si en una comunidad damnificada por un evento que causó la suspensión de los servicios públicos, se entregan alimentos que necesitan ser cocinados, esta no sería la ayuda más pertinente para esta comunidad dado que se pueden dañar o vencer; o por otro lado; pensemos en una comunidad damnificada que no consuma o no conozca un producto específico, la recomendación es evitar la donación de estos y por el contrario, es más pertinente indagar sobre las características de consumo de los habitantes.  

Así pues, el hecho de donar no se puede reducir a una labor simple de escoger lo que no se usa o no sirve; no es donar lo que individualmente se piensa que el otro necesita; es necesario consultar y educarnos sobre este tema que involucra tantas líneas y actores, que obliga a deshacerse de mitos que rodean la donación de ayudas en especie, deshacerse del “toda la ayuda es buena, es mejor que sobre y no que falte”. 

Es necesario reiterar que la ayuda que se donará debe girar en torno al respeto y dignidad de las personas. No es donar por donar, es necesario pensar con objetividad y siempre tratando de ponernos en los zapatos del otro, es convertir la acción de donar en una práctica sana, organizada, pertinente, pero, ante todo, respetuosa.  

Así las cosas, y a manera de resumen, a continuación, presentamos algunas recomendaciones básicas para tener en cuenta en caso de pensar en una donación tanto en dinero como en especie: 

  1. Es importante buscar entidades que gocen de buena experiencia y reputación para que las donaciones sean invertidas de la mejor manera.  
  1. Si la donación es en dinero, dona a través de canales seguros y siempre a entidades registradas; evita entregar dinero a personas de manera directa.  
  1. Es fundamental mantenerse informado para saber sobre la ejecución de la donación; busca el informe de gestión de la organización e información final de la atención.  
  1. Solicita tu certificado de donación si la donación fue en dinero. 
  1. Piensa siempre en la dignidad y el restablecimiento de los derechos de los demás, como se nombra en la lectura.  

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