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La solidaridad, cada vez más global, sin fronteras ni condiciones

Solidaridad

Al buscar bibliografía o textos relacionados con la solidaridad, sus formas, su génesis, sus tipos, experiencias y demás, se pueden encontrar teorías desde muchos puntos de vista; desde lo jurídico, lo religioso, lo ético, lo moral, lo político, y otras más; hoy en un mundo cada vez más conectado, la solidaridad busca su sustento desde muchas áreas para constituirse como el pilar fundamental que sostiene las comunidades.  

Uno de los textos consultados, La transformación de la solidaridad en un mundo global, de la Universidad de Almería, España, señala, desde un punto de vista político, que existen dos sentidos diferentes para hablar de solidaridad; uno, llamado solidaridad comunitaria, en el sentido de apoyar o ayudar a personas con las cuales se comparten intereses e ideas comunes, con las cuales hay cierto tipo de identificación con algún tipo de creencia o práctica, se tiene cercanía, se comparten expectativas, y en la cual se tiene algún tipo de reciprocidad; y un segundo sentido llamado como la solidaridad global. Este último concepto, entendido como ayuda, apoyo hacia una persona o grupo con el que no se tiene vínculo ni se comparten ideales ni objetivos.  

Si quisiéramos determinar o analizar estas diferencias, decidirnos por cuál sería la mejor o cuáles son las semejanzas o diferencias más puntuales, tendríamos que acudir a estudios y análisis profundos sobre todos los casos y sería muy complejo llegar a un punto medio o en común. Lo que sí se puede decir con total facilidad es que no solo el término de solidaridad, si no también sus prácticas, han tenido una gran transformación y ha trascendido en temas de raza, religión, territorios, creencias, culturas, prácticas y ha sobre pasado muchas más “barreras o condiciones” políticas, solo por mencionar algunas de ellas.  

En ese sentido podríamos decir que la solidaridad cada vez más se orienta a una acción global, y esto puede decirse dado que vemos, por ejemplo, las ayudas y políticas de atención a los migrantes, la solidaridad que se gestó en la pandemia mundial del Covid 19, las ayudas y acuerdos trasnacionales para trabajar con los más necesitados, las personas voluntarias que viajan y se trasladan a otros territorios a realizar alguna actividad específica, las iniciativas solidarias con el terremoto que se presentó en Turquía, entre otros tantos casos que se ven a diario, donde es evidente que ayudar al otro es el único interés común.  

Para hablar de casos un poco más puntuales, podríamos recordar todas las acciones solidarias que se generaron luego del terremoto en Haití, donde con los aportes de muchos ciudadanos, se construyeron 72 viviendas para igual número de familias; o con la materialización del huracán Iota en la Isla de Providencia y Santa Catalina, que destruyó gran parte de la infraestructura de la Isla, y que luego de las acciones de recaudo de recursos económicos y formalización de alianzas, se construyó un Centro Comunitario para el uso y disfrute de la comunidad, se dotaron diferentes posadas nativas con elementos para su reactivación económica, se entregó ayuda humanitaria y se tuvo atención pisocosocial a la población, entre otras acciones. 

La razón de esta transformación puede deberse a varios factores, panoramas y contextos; puede ser que nos vemos y sentimos más vulnerables, más expuestos, con más carencias, más necesitados, pero también con más intención de ayudar a los demás, al que necesita algo material o inmaterial, al que está solo, o al desprotegido, sin tener como barrera o condición de dónde está ubicado, o de dónde proviene o si tenemos objetivos en común; la solidaridad es un recordatorio que manifiesta que, aunque podamos venir de diferentes orígenes y culturas, somos más fuertes cuando nos apoyamos mutuamente. 

Con lo anterior, e independente del sentido de solidaridad, si comunitaria o global, sin considerar cómo, lugar, territorio, creencias, culturas, podría decirse que la solidaridad es el canal para crear lazos de confianza, desde pequeños gestos de amabilidad hasta acciones a gran escala, la solidaridad es el vínculo que nos une como seres humanos y nos impulsa a construir un futuro más justo y equitativo para todos, posibilita que las relaciones entre las personas sean más fuertes y consolidadas y permite conocer otras formas de vivir.  

La solidaridad nos abre la mente y nos hace comprender que desde un punto u otro hay una semejanza: la solidaridad es el canal que une la humanidad. 

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