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La Gestión del Riesgo de Desastres: más reactivos que preventivos

Lineamientos en Gestión del Riesgo de Desastres para planes de gobierno.

Qué dinámica y fluctuante es la Gestión del Riesgo de Desastres, y qué poca importancia o relevancia le prestamos. Para contextualizarnos, queremos invitarlos a reflexionar sobre las transiciones climáticas a las que Colombia se ve expuesta y cómo la Gestión del Riesgo de Desastres juega un papel fundamental para mitigar sus efectos. 

Hace cinco (5) meses el Gobierno nacional declaraba oficialmente la presencia del Fenómeno “El Niño” en Colombia, haciendo un llamado a los gobernantes, entidades públicas, privadas y a la población en general a establecer acciones de preparación para mitigar los efectos que se pudiesen presentar a causa de la materialización de alguno de los escenarios de riesgos identificados, priorizados, analizados y evaluados para este fenómeno.  

El sustento para haber declarado el Fenómeno de “El Niño” en Colombia se derivó de un informe técnico que presentó el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM); quien confirmó que, aunque desde junio de 2023 la entidad venía informando la presencia de condiciones que favorecían la materialización del fenómeno, solo hasta el mes de noviembre se cumplieron los criterios técnicos para oficializar la declaración (anomalía de la temperatura en el Océano Pacífico durante cinco trimestres consecutivos). El Fenómeno de “El Niño” es un cambio en las dinámicas atmosféricas ocasionado por el aumento en la temperatura del Océano Pacífico tropical, el cual influye sustancialmente en el clima de nuestro país, originando una disminución relevante de las lluvias en relación con el histórico mensual y aumentando las temperaturas del aire en las regiones Caribe y Andina1, generando con ello, cambios específicos en los escenarios de riesgos de desastres elaborados en estos territorios y modificando así la vulnerabilidad de los elementos expuestos.  

Frente a este panorama y acogiendo el llamado del Gobierno nacional, las entidades encargadas de liderar la gestión del riesgo de desastres en nuestro país han venido realizando acciones las cuales podríamos denominar como reactivas y sin una adecuada estrategia que permita desarrollar con integralidad de impacto en cada uno de los procesos establecidos en la ley 1523 de 2012; quedándonos así nuevamente en lo que algunos expertos han denominado como el nefasto “ciclo de los desastres”; es decir, esperamos a que se materialice el escenario de riesgo para iniciar las acciones de atención y respuesta, luego procedemos a realizar acciones que permitan una recuperación pos desastre y por último, se realizan acciones encaminadas a la prevención (esta última acción se logra realizar en algunos territorios, en otros, se olvidan del tema y esperamos a que se materialice otro escenario de riesgo para comenzar el ciclo). 

Prueba de ello es que, desde abril de 2023, el IDEAM y la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres han emitido documentos e informes, notificando predicciones climáticas y demás, que al final solo quedaron en letra muerta sin pasar a la acción.  

A pesar de haber emitido todos estos comunicados, la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres –UNGRD- registró a corte de 31 de diciembre de 2023, 360 incendios forestales los cuales afectaron 189 municipios y aproximadamente 7,401 hectáreas, mientras que para el periodo comprendido entre el mes de enero a marzo de 2024, se han registrado aproximadamente 340 incendios forestales en todo el territorio nacional, siendo enero el mes con mayor número de incendios forestales, en total 278, generando con esto una incapacidad de respuesta y manejo; Por esta razón, el Gobierno nacional mediante el decreto 0037 de 2024 declara “una situación de Desastre Nacional”, evidenciando con esto que, si los departamentos y municipios hubiesen realizado una adecuada identificación, modelación, caracterización y priorización de sus escenarios de riesgo derivados del Fenómeno de “El Niño” y se hubieran establecido acciones efectivas de monitoreo y comunicación del riesgo, les habría permitido realizar acciones anticipadas de reducción o mitigación que evitarían que el escenario de riesgo se materialice o se salga de control y por ende, las posibles afectaciones, daños y pérdidas materiales, económicas, ambientales y sociales habrían sido menores a las presentadas en este episodio. 

Ahora bien, según comunicado de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres –UNGRD- para el mes de abril iniciamos con la transición de temporada seca a una temporada de más lluvias, trayendo consigo un incremento abrupto de la velocidad del viento y un incremento considerable de las precipitaciones, generando con ello unos nuevos escenarios de riesgo como pueden ser inundaciones, avenidas torrenciales, movimientos en masa, daños en cubiertas y techos, vendavales, granizadas, tormentas eléctricas, entre otras[2]

Por eso, es fundamental recalcar que la Gestión del Riesgo de Desastres es cambiante, las constantes transiciones climáticas exacerbadas por el cambio climático hacen que en periodos de tiempo muy cortos estemos pasando de un fenómeno natural a otro, eso sin contar los otros dos universos como los son las amenazas tecnológicas y antrópicas a las que nos vemos expuestos y a las que también se le hace frente desde la Gestión del Riesgo de Desastres.  

Y ¿Cuál es entonces la invitación?

Desde Presentes Corporación invitamos a todos los actores públicos, privados y comunitarios a comprender la importancia y relevancia que tiene desarrollar adecuadamente cada uno de los procesos enmarcados en la Gestión del Riesgo de Desastres los cuales les permita:  

  1. Generar sinergia entre los diferentes actores que intervienen directa o indirectamente en el tema.  
  2. Establecer una adecuada gobernanza del riesgo en los territorios. 
  3. Caracterizar escenarios de riesgo de desastres con un enfoque de impacto y afectación por cambio climático. 
  4. Establecer acciones prospectivas de reducción del riesgo en los territorios con mayor probabilidad de afectación a causa de las transiciones climáticas. 
  5. Monitorear constantemente los escenarios de riesgo y las zonas de mayor criticidad. 
  6. Instalar y fortalecer capacidades de respuesta en las zonas con mayor probabilidad de impacto por la materialización de escenarios de riesgo a causa de la presencia de algún fenómeno climático 
  7.  Desarrollar una adecuada preparación para la respuesta y la recuperación según los escenarios de riesgo caracterizados. 

  1. Informe IDEAM 2023 http://www.ideam.gov.co/web/tiempo-y-clima/boletin-de-seguimiento-fenomeno-el-nino-y-la-nina/-/document_library_display/I6NwA8DioHgN/view/125559305

[2]Circular UNGRD https://portal.gestiondelriesgo.gov.co/Documents/Circulares/CIRCULAR-019-DEL-08-DE-MARZO-DE-2024.pdf

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